LDA 0 – Saprissa 2: este cuento ya me lo contaron…

(Texto por Diego Delfino. Fotos por Agencia Photo Media Express) – Había algo en el ambiente que me generaba una inevitable sensación de dejavú. La única diferencia palpable a primera vista con respecto a la última vez que cubrí el clásico en el Estadio Nacional era la asistencia. Este domingo el recinto le quedó grande a la Liga (en más de un aspecto, claro está) y su afición, por algún motivo resfriada, no respondió como se esperaba.

Sería poco serio asignarle responsabilidad de esa gripe a la derrota en el Morera contra Limón. El Macho Ramírez jugó con un equipo alternativo y obtuvo el mismo resultado que contra Carmelita: un claro recordatorio de que no, la Liga no tiene dos equipos. Por el contrario, está teniendo serios problemas para armar uno. Algo pasa con el fútbol del Alajuelense desde hace numerosos meses ya: no fluye con la autoridad deseada para un equipo de su cartel. Por ahí puede andar ese “temor” que guardó a tantos manudos en casa… una lástima, porque el partido fue intenso y la tarde de verano espectacular.

La Liga llegaba con el peso de la localía y la necesidad de mandar un mensaje contundente a su más complicado rival en la lucha por el liderato. No lo logró ni por asomo. Ramírez, por supuesto, habla de oportunidades desperdiciadas y otra serie de excusas que, a razón de la ciencia del fútbol, no vienen al caso. Saprissa fue superior, punto.

No más arrancar el partido, estaba yo tratando de pescar señal en el teléfono cuando se sancionó penal. Álvaro Sánchez lucía inseguro, como si supiera que lo iba a pegar horrible. Y así fue: lo tiró al cuerpo. En ESE momento Alajuelense dejó claro dónde está su nivel de motivación y lo lejos que está del hambre de campeón necesaria para superar a un rival que hace rato lo tiene dominado.

Penal para la Liga. Pemberton no quiere ni ver. Foto: Luis Alvarado

Penal para la Liga. Pemberton no quiere ni ver. Foto: Luis Alvarado

Alvaro Sánchez, tras de cuernos, palos. Penal fallado y gol válido anulado. Foto: José Campos

Alvaro Sánchez, tras de cuernos, palos. Penal fallado y gol válido anulado. Foto: José Campos

El juego remitió tanto al 0-2 previo en este mismo Estadio que el resultado fue el mismo. Un Saprissa ordenado cedió la iniciativa y dejó a la Liga toparse con sus propias limitaciones: su media cancha es todavía incapaz de generar 4 toques seguidos y montar una ofensiva contundente. A Saprissa, en cambio, le basta con acercarse un par de veces para sembrar terror, más allá de las buenas intervenciones de Pemberton.

Si el penal atajado por Carvajal fue clave el gol anulado (al 21) fue lápida. ¿Estaba fuera de juego el manudo? No pareciera. Pero esta tarde
nada le iba a salir al Alajuelense, mucho menos a Sánchez que celebró eufórico una anotación fantasma. Saprissa, lejos de perder la calma ante la presión, mantuvo su planteamiento intacto y supo manejar los tiempos del partido hasta que se encontró con un penal que sí supo anotar (Jordan Smith, al 27). En mi vida he visto incontables remontadas, pero ya entonces la sensación en la grada era evidente: esto está cocinado.

Daniel Colindres confirmó el pronóstico anotando con maestría (al 61) en una jugada incómoda. Porfirio López se durmió y para cuando despertó ya el morado celebraba en la esquina. Para entonces ya daba la sensación de que estaba más cerca Saprissa de un tercero que la Liga del primero.

Sobre el minuto 72 Alajuelense todavía quería sentirse capaz de algo. McDonald anotó, con falta, así que su gol también fue anulado y dio pie a un espectáculo de Carvajal que terminó de aniquilar las emociones del partido. Postrado en el suelo durante tanto tiempo como quiso, metió el partido a un congelador del que ya no saldría.

Acertado, Jeaustin Campos ingresó a Adolfo Machado en el 76 y dejó claro no solo que no iba a ceder nada, sino que ya tiene más que estudiado a Ramírez, quien sigue acumulando angustias cada vez que estos dos técnicos se enfrentan.

Colindres y Smith, los verdugos de la tarde.

Colindres y Smith, los verdugos de la tarde. Foto: José Campos

Danny Carvajal, enfrió a los manudos al incio y al final del encuentro. Foto: José Campos

Danny Carvajal, enfrió a los manudos al incio y al final del encuentro. Foto: Luis Alvarado

#ESPECIALSELECR #VERANO2015