Estadio Nacional: Construyendo el sueño del estudiante

20090312_0008-1

(Por Carlomagno Chacón Araya, Arquitecto – Fotografías José Campos)

Pero en mi caso, como mencioné al principio, la cosa no quedó ahí, no imaginé que el establecimiento de relaciones diplomáticas con China en junio de 2007, llegaría a concretar en poco tiempo el que Costa Rica tuviera un estadio de primera categoría, fue para mí grandioso ser parte del equipo nacional que estuvo al frente de esta nueva obra, nuestro tercer Estadio Nacional, ahí mismo, donde nació, donde siempre ha estado.

No fueron suficientes otros cincuenta mil colones como en 1924, la inversión ahora ascendió a casi cincuenta mil millones de colones, o sea un millón de veces más que aquel presupuesto. Solo que esta vez se trató de parte del dinero de un préstamo no reembolsable que dio China a Costa Rica al establecerse relaciones entre los dos países.

Fue en abril de 2008 cuando nos visitaron del Instituto de Diseño de China para conocer el sitio de construcción y sus características, y en julio del 2008 un grupo de profesionales y autoridades del gobierno realizamos una visita a dicho Instituto con el fin de revisar y corregir algunos aspectos de los planos para que se procediera, luego de aprobarlos, a su confección definitiva para la ejecución de la obra, ya que desde el 11 de mayo se había iniciado la demolición de nuestro segundo estadio.

De regreso todo fue actividad, para octubre ya se tenía programado el proceso a seguir para el trámite de permisos, el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos de Costa Rica por su parte puso a disposición una plataforma digital que facilitó a todas las instituciones la revisión para las correspondientes aprobaciones, esto agilizó todo el proceso. Mientras, se llevaban a cabo una serie de reuniones y preparativos, y grupos de avanzada de técnicos chinos ya se encontraban en el país, realizando estudios del terreno y levantamientos topográficos.

Por fin el 19 de diciembre el juego completo de planos definitivos ya estaba en nuestras manos, dos cajas conteniendo los mismos para un total de 438 láminas, por cierto de todos tamaños, y con textos en chino e inglés.

En enero se estudiaban opciones para la ubicación del campamento, al final se ubicó en Plaza Turcios. Aunque tenían un bus para transportarlos, era común ver a los trabajadores chinos cubrir el trayecto a pie, desde muy temprano iban en grupos, con sus uniformes color vino. Se hizo un campamento más pequeño en el sitio de construcción, hasta tenían una huerta donde producían especies para sus comidas. Los dormitorios fueron módulos de dos plantas, con aposentos y servicios sanitarios comunes, sin inodoros como a los que ahora estamos acostumbrados, o sea “de agachado”, como los que habían en los barracones de las fincas cercanas a Villa Neily, allá por los años sesenta, que por cierto obligaban a una posición más adecuada para evacuar, y el agua corriente por el canal común los mantenía aseados y sin mal olor. Bueno, esto fue un problema porque Salud no los quería permitir, por fin comprendieron que había que respetar a los chinos con su cultura y costumbres y no se dieron mayores inconvenientes al respecto. Por dicha nos dimos cuenta a tiempo que todos los inodoros del Estadio estaban especificados de Placa Turca, o sea a nivel del suelo, y logramos hacer el cambio por inodoros con asiento a la inglesa.

El 20 de febrero de 2009 llegaron a La Sabana los primeros materiales, equipos y maquinaria, todo fue muy bien acomodado y oficialmente se inició la construcción el 12 de marzo, con la colocación de la primera piedra de parte del Sr. Presidente de la República don Oscar Arias, concluyéndose 22 meses después, el 10 de enero de 2011.

De todo nos pasó en el periodo de ejecución, desde problemas para encontrar un sitio donde depositar el lodo que se extraía, pues quien no sabía pensaba que eran aguas negras, hasta inmensas nubes de polvo que afectaban las edificaciones cercanas, viviendas y comercios. Me recuerdo el viernes santo corriendo a la estación de bomberos cercana para pedir nos ayudaran a regar un poco el sitio para aplacar el polvo, explico, no eran libre para ellos esas fechas, tenían una programación muy estricta, por tanto tampoco lo era para nosotros, además, no habían católicos entre ellos. Como los chinos solo tenían libre el día primero de cada mes, en uno de estos descansos una de las dos grúas que se movían por rieles quedó exactamente en la línea de la señal televisiva que venía de la antena del Irazú, hubo que correr para desplazarla unos metros y normalizar así la recepción de la señal.

En cada campamento había cocina y área para comer, lo que yo creí eran bancas para sentarse resultó ser las mesas, ellos comían de cuclillas, algunos se sentaban en su casco.

Para comunicarnos dependíamos de un único traductor, que falta nos hizo tener uno propio, en algunas ocasiones nos quedábamos “a ciegas” pues cuando no había entendimiento simplemente se lo llevaban. Bueno pero a pesar de muchas dificultades de todo tipo, técnicas, culturales y otras, la obra avanzó muy bien, la dirección estaba a cargo del Ing. Cai Lin, persona muy competente y profesional, pero cuando se enojaba…, recuerdo haberlo visto regañando a algún trabajador que no se alineaba, no podría decirles las palabras que usó…, fue en chino simplificado.

En síntesis, la nueva estructura se ancló fuertemente al terreno con más de mil pilotes chorreados en sitio, los cuales fueron unidos entre ellos por toda una retícula de vigas de concreto armado de alta resistencia, sobre esta se levantó la estructura principal de columnas y vigas que es el soporte de todo el edificio. Todo fue muy artesanal, con métodos y herramientas tradicionales, parecían los trabajadores hormiguitas construyendo, podría decir que solo la estructura de cubierta fue prefabricada, las piezas metálicas de diferentes longitudes y diámetros llegaron al país codificadas y la gran malla espacial de cada una de las cubiertas este y oeste fue apareciendo poco a poco en el perfil urbano de nuestra ciudad capital. Nos decían que por las noches, desde lejos, parecían luciérnagas, eran los trabajadores chinos soldando las piezas que según la programación de actividades trabajaron muchas veces todo el día y toda la noche.

“Nuevo hito nacional, nuevo lugar pintoresco”, se leía en la entrada principal del muro provisional construido por los chinos para la obra. Y en efecto, se levantaba en La Sabana el Estadio Nacional, formando un conjunto urbano que se ha fijado en la memoria colectiva de los costarricenses, resultando difícil imaginar uno sin el otro.

En julio de 2009 se apreciaba la conformación de las primeras plantas en el sector oeste, en octubre las seis grúas que utilizaban trabajaban a tiempo completo, ya estaban casi listas las graderías este y oeste y para diciembre también las graderías norte y sur y el andamiaje para la construcción de la estructura de cubierta se veía en el lado oeste, mostrando la forma ovalada que iba a tener el Estadio. A inicios de 2010 en enero, se observaban las estructuras donde se colocarían las pantallas norte y sur y empezaba a crecer en el oeste la gran malla espacial que soportaría la cubierta, la cual se veía completa en febrero. Fue impresionante ver este arco, sobre todo en los atardeceres de marzo. En abril ya contaba con la cubierta y el arco del sector este avanzaba rápidamente, este estuvo listo en junio, momento en que ya se hacían los trabajos iniciales en la pista para atletismo y campo de fútbol.

En agosto estuvo lista la cubierta, y las áreas deportivas a lo interno ya se estaban trabajando. Claro que mientras se veía este avance también se trabaja bajo las graderías, dando forma a los espacios complementarios y de servicio del estadio: oficinas administrativas, zonas deportivas bajo techo, hotel, vestidores para deportistas, salas de reuniones, salones para eventos variados, rampas de acceso, núcleos de servicios, etc.

En setiembre se observaban ya las superficies vidriadas y se colocaban los más de 35.000 asientos en tres colores, los cuales fueron alternados, produciendo una sensación de difuminado y que le dio vida al área de espectadores, logrando incluso cuando no hay público que sea una vista agradable sin la monotonía de un solo color, quitando así la sensación de vacío. También se apreciaba ya la conformación de la pista oficial para atletismo de pista y campo y el verdor del área de fútbol. Para octubre ya era clara la presencia del Estadio, sobresaliendo como un edificio de importante valor arquitectónico.

En noviembre daban unas ganas inmensas de jugar un partidito en esta cancha de lujo, la cual fue planificada para tener dimensiones de 105 x 68 metros, las requeridas a nivel internacional para eventos mundialistas. En diciembre ya se utilizaba el sistema de riego del césped natural de la cancha el cual es de la variedad conocida como “bermuda”, yo diría que el mejor tipo para la práctica de fútbol, solo que muy exigente en su mantenimiento. Por cierto, un campo de juego con cero barro, el césped está pegado en toda la superficie sobre una cama de arena de treinta centímetros, la que a su vez se apoya en una cama de piedra, lo que da un drenaje óptimo, para cero charcos también.

Llegó diciembre con la conclusión de la pista roja para atletismo, esta de material sintético chorreado en sitio. Recuerdo cuando se discutía en los foros que se dieron por internet la posibilidad de que fuera de otro color, concretamente azul cielo. Eso me llamó la atención, sobre todo que ya en otros países se daba esa modalidad. Me gustó la idea y me di a la tarea de investigar un poco, de pronto algún factor psicológico debido al color mejoraba los tiempos de los atletas, pero no, es solo un asunto de moda, un aspecto meramente decorativo y aunque para acentuar lo nuevo del edificio pensé que estaría bonito, se mantuvo roja, lo cual es un excelente contraste con el verde del césped.

Cuatro días después del día de reyes, el 10 de enero Costa Rica recibe de parte de China un magnífico Estadio Nacional, enmarcado en La Sabana, con una excelente vista hacia los cerros que rodean el área metropolitana.

Es inaugurado el 26 de marzo de 2011, con una serie de actividades deportivas y culturales, que llevaron algo más de dos semanas.

El Estadio, con sus espacios internos, externos y de transición entre ambos, se ha convertido en elemento generador en el contexto urbano, el visitante no tiene obstáculos, ingresando por medio de rampas y amplias zonas de circulación peatonal. Desde el punto de vista formal el nuevo Estadio es un hito urbano, punto de referencia en el que rematan los ejes visuales que forman las vías provenientes del Oeste y Noroeste, así como las circundantes en los sectores Norte, Sur y Oeste. Aunque monumental, el nuevo Estadio Nacional, visible desde todos los puntos cardinales para el visitante de La Sabana, y más allá, presenta una escala humana acorde con el paisaje natural que lo enmarca y el entorno inmediato que lo envuelve, formando un solo conjunto perfectamente integrado, convirtiéndose también en un punto apto para diversidad de acontecimientos, en centro de actividades, en un nodo urbano.

El espacio disponible, sus condiciones fisiográficas y paisajísticas, su facilidad de acceso, tradicionalmente el lugar donde el habitante de la ciudad, sin necesidad de grandes desplazamientos puede encontrar el esparcimiento necesario, hace de La Sabana el punto ideal de ubicación para nuestro Estadio Nacional, el cual cumple las mejores normas de calidad, seguridad y confort, ahí, donde nació, donde siempre ha estado.

Como pueden ver tengo que darme por satisfecho, no siempre se puede lograr el sueño de que el trabajo final como estudiante, lo que supone un nivel teórico, se mantenga a lo largo de nuestra vida profesional, ahora a nivel práctico, y llegar a vivir la experiencia de verlo concretarse de esta manera. Ojalá pudiera yo verlo al pasar el tiempo de los cincuenta años que se estiman de su vida útil, que con un buen cuido y mantenimiento aumentarán considerablemente, así que debo conformarme solo con imaginarlo.

#ESPECIALSELECR #ESTADIOCR

logoestadio