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La “partida” de Rónald

El Clásico del sábado anterior encerró elementos que estuvieron muy ausentes en ediciones anteriores: polémica, piques, declaraciones iban y venían, dirigencias enfrentadas, eso sí cada una defendiendo sus colores. Que dicha que le pusieron condimento, últimamente era muy aburrido que el juego que más se espera en todo un Torneo pasara desapercibido, sin gracia. El del sábado si fue un clásico.

La casa llena, juegos pirotécnicos, afición metida, equipos listos para dar un espectáculo, un central que llegaba con la condición de una buena labor. Arrancó el juego, yo lo estaba viendo con mi familia y la familia del esposo de mi hermana, en una típica carne asada. La mayoría eran morados y unos cuantos alajuelenses. Pero desde el televisor viví esa pasión que solo los clásicos saben regalar y de manera gratuita.

Mi apreciación en el arranque del juego, un Alajuelense que quiso proponer, desesperar a Saprissa y jugar esa propuesta psicológica en la que Macho logra que entren sus rivales, pero seguro Ronald estudió bien el partido ante el Toluca de Alajuelense, supo irle metiendo la “inyección” en dosis pequeñas pero dolorosas.

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Y después de la primera anotación del juego, todo apuntaría a que Saprissa entraría en desesperación por estar en su casa, pero no, Rónald fue astuto. Dejó que los manudos pausaran el juego y entró en esa pausa, quizá para que el rival se confiara y cuando menos lo esperaba Macho, los tibaseños arrancaron y entonces empezaron la cadena de llegadas a la portería de Patrick Pemberton, asfixiaron las salidas por las bandas y empezaron los Alajuelenses a caer en el juego psicológico que pretendía imponerle al Saprissa: la desesperación.

Entonces Macho vio que el novato Rónald ya está sacando colmillo, de esos afilados y que saben como morder cuando la víctima menos lo espera, y González movió su ajedrez en su “jaque mate” aniquiló la ilusión liguista de ganar un clásico, que tuvo como ingrediente la ausencia de Jonathan Mc Donald con una lesión dada a conocer hasta último minuto.

Sí aquello fue un drama peor que el de una telenovela mexicana, que sí jugaba, que una última evaluación… si era para poner suspenso, entonces estuvo bien.

Saprissa fue justo ganador, llegó mayor número de  veces y supo dominar más las acciones y muy importante, el fútbol se gana con goles y Saprissa los hizo.

Ahora si me preguntan del arbitraje, no fue excelente, pero tampoco Henry Bejarano le regaló nada a Saprissa, aunque era mi día libre, siempre observo los partidos porque dentro de las cosas que me gusta tener a la hora de opinar, es llevar un listado de estadísticas  y anotaciones que me permitan alimentar mis criterios. Y sí, mis apuntes en mi viejo cuaderno me apoyan al decir que Saprissa fue superior a Alajuelense, quien no supo aprovechar que empezó golpeando.

A Jerry Palacios le faltó protagonismo, la defensa manuda se perdió en el limbo de los cánticos de la afición manuda y de pronto el medio campo estaba anulado. Macho intentó contrarrestar esa superioridad teñida de morado y claro que lo intentó, pero no le resultó el movimiento de fichas en su ajedrez y su reina se quedó atrapada en ideas que se desvanecían mientras Rónald le gritaba “jaque”.

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